Yo no sé explicar la cultura popular con palabras finas, de esas que usan los que estudiaron mucho. Yo la siento y ta, con eso me alcanza. Para mí la cultura popular no está en los museos ni en los discursos largos. Está en la esquina, en el almacén, en la radio medio vieja de una cocina, en la camiseta de un cuadro, en una frase que dice tu abuela y después la terminás diciendo vos sin darte cuenta.
A veces me parece que los de arriba miran esas cosas como si fueran poca cosa. Como si lo importante fuera siempre lo elegante, lo caro, lo que viene con aplauso incluido. Pero yo no lo veo así. Yo creo que un barrio también piensa. Capaz no escribe libros, pero inventa maneras de hablar, de reírse, de aguantar, de festejar y de contar la vida.
La cultura popular es eso que nace sin permiso. Nadie la organiza del todo, nadie la manda imprimir, nadie la viste de gala, y sin embargo queda. Queda en una canción que todo el mundo conoce aunque no sepa quién la compuso. Queda en un apodo, en un chiste repetido mil veces, en una forma de tomar mate, de sentarse en la vereda, de putear con arte cuando algo sale mal.
Yo, que no soy ningún entendido, siento que ahí hay una verdad más fuerte que en muchos discursos. Porque la cultura popular no suele mentir para quedar bien. Sale como sale. A veces es torpe, a veces exagerada, a veces hasta contradictoria. Pero está viva. Y lo que está vivo no siempre es prolijo.
También pienso que ahí está nuestra memoria. No la memoria de los próceres ni de las fechas importantes, sino la otra: la de la gente común. La que recuerda cómo hablaba un padre, qué cantaba una madre mientras limpiaba, qué decía el vecino borracho que igual, entre una pavada y otra, largaba una verdad tremenda.
Por eso me da bronca cuando la tratan como si fuera algo menor. Menor no. Humilde, sí. Desordenada, también. Pero menor no. Porque mientras unos escriben la historia con tinta, otros la van dejando en la voz. Y muchas veces, te digo la verdad, esa voz de la calle explica mejor quiénes somos que cualquier señor importante hablando desde un escenario.
