Opinión sobre el trap: lo que viví
Te voy a decir mi opinión sobre el trap sin rodeos: fue una locura. Pero una locura buena, de esas que te cambian. No fue algo que planeé. Simplemente pasó. Un día estaba haciendo música con colegas y al siguiente nos escuchaban miles. Ni siquiera sabíamos que eso que hacíamos se llamaba “trap”. Solo queríamos soltar cosas, sin filtro.
Nunca fue por fama. Era más una forma de decir “estamos aquí”. Algunos lo entendieron, otros no. Lo que sí tengo claro es que el trap fue como una puerta abierta donde podías entrar como fueras, sin pedir permiso. Y eso, en ese momento, era todo lo que necesitábamos.
Claro que había postureo. Y letras que hoy no volvería a escribir. Pero también había verdad. Cada uno contaba lo suyo como podía. Algunos inventaban, otros hablaban en serio. Pero todos estábamos buscando algo. Aunque ni sabíamos el qué.
El lado que no se muestra
Muchos piensan que el trap es solo coches, cadenas y chicas. Pero eso es lo de fuera. Por dentro es más complejo. Es ruido, sí, pero también es un lugar donde gritar cosas que no te atreverías a decir hablando normal. Y a veces, ese grito es lo único que te salva del silencio.
En mi opinión sobre el trap, no todo fue bueno. Había mucha presión por sonar duros, por encajar en un estilo. Y cuando no te sentías así, era difícil ser tú sin que te tacharan de falso. Es como si todo tuviera que ser extremo, todo el rato. Pero la vida no es así. La vida tiene días raros, y eso no siempre cabe en una canción.
A veces siento que fuimos parte de algo importante sin entender del todo lo que estaba pasando. Pero igual eso era parte de la magia. Hacer sin pensar tanto. Porque si lo hubiéramos pensado, tal vez no lo habríamos hecho.
Lo que me dejó el trap
Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que el trap me enseñó cosas que ningún otro sitio me habría enseñado. No hablo de técnica, ni de estilo. Hablo de saber quién soy cuando nadie está mirando. Porque cuando te subes a un beat y hablas sin miedo, te ves de verdad.
Mi opinión sobre el trap ha cambiado con el tiempo. Ya no lo escucho tanto, pero no lo reniego. Lo viví. Lo exprimí. Me rompió y también me dio alas. No era perfecto, ni pretendía serlo. Pero fue real, al menos para mí.
Si tú también lo viviste, seguro que me entiendes. Y si no, no pasa nada. Solo quería contarlo, porque a veces hace falta mirar atrás para entender por qué dijimos lo que dijimos. Aunque fuera a gritos. Aunque no lo dijéramos del todo bien.
