Lo de puntuar bien aunque no estuvo bien
El técnico de la fibra se fue de casa con la prisa de quien lleva demasiadas visitas encima. Había llegado tarde, no por diez minutos sino por bastante más, y la avería quedó resuelta a medias: internet volvía, pero el cable seguía colgando de una forma rara por la pared del pasillo. Antes de cerrar la caja de herramientas me dijo, casi sin mirarme, que si me llegaba la encuesta le pusiera cinco estrellas, que últimamente estaban muy encima de ellos.
Me quedé con el móvil en la mano un buen rato después. Parece una tontería, una encuesta de esas que se contestan en veinte segundos, pero no me pareció tan pequeña. No era solo valorar un servicio. Era decidir qué parte de lo ocurrido pesaba más: su cansancio, mi molestia, la posible bronca que le caería, el próximo vecino que quizá recibiría el mismo arreglo a medias.
- Me dio pena, y la pena cuenta. No quiero hacer como si no hubiera visto su cara de agotamiento ni como si no supiera que hay trabajos organizados para que nadie llegue bien a nada. Me costaría mucho pensar que una nota mía puede perjudicar a alguien que seguramente no decide sus horarios ni la cantidad de avisos que le meten en la ruta. La compasión no es un adorno. También forma parte de lo correcto.
- Pero mi pared seguía mal. Esta es la parte que me incomoda reconocer, porque suena fría. El trabajo no quedó bien. Si yo pongo la máxima puntuación, estoy diciendo que sí, que todo correcto, que repetiría exactamente igual. Y eso tampoco es verdad. No es una venganza decir que algo no se hizo del todo. A veces confundimos no querer dañar con fingir que no ha pasado nada.
- La encuesta no preguntaba por él entero. No estaba valorando su vida, su esfuerzo, su educación ni si merecía llegar tranquilo a fin de mes. Valoraba una visita concreta. Me ayuda separarlo, aunque no del todo. Una puntuación se ha convertido en una especie de juicio resumido, injusto por pequeño y por bruto. Ahí está parte del problema: nos piden reducir una situación llena de matices a un número, y luego ese número puede caer sobre alguien con demasiado peso.
- También pensé en el siguiente. Si todos ponemos cinco estrellas por pena, el sistema aprende que así vale. Que se puede dejar un cable mal puesto, llegar tarde sin explicación suficiente y cerrar el aviso como si todo estuviera perfecto. Puede que el siguiente sea una persona mayor, o alguien que no pueda estar pendiente, o simplemente alguien que pague lo mismo que yo y tenga derecho a que se haga bien. Mi benevolencia con uno puede convertirse en desconsideración con otros.
- No quería usar mi enfado como castigo. Hubo un momento en que pensé en poner una nota baja solo por el cabreo de haber perdido la tarde. Eso tampoco me pareció justo. Mi tiempo importa, claro, pero el mal humor agranda las cosas. Si iba a contestar, tenía que hacerlo desde lo que había pasado, no desde las ganas de que alguien pagara por mi frustración.
- Me molestó que me lo pidiera. Y al mismo tiempo lo entendí. Me molestó porque puso sobre mí una carga que no era mía: salvarle de una bronca, maquillar un resultado, participar en una pequeña mentira amable. Lo entendí porque quizá él también está atrapado en esa misma lógica. Pedir cinco estrellas se ha vuelto casi una forma de pedir clemencia.
- La respuesta intermedia parecía cobarde, pero quizá era honesta. No puse la máxima. Tampoco la mínima. Escribí que había sido correcto en el trato, que había recuperado la conexión, y que el remate del cable quedaba pendiente. Me costó más de lo que debería. Sentí que estaba fallando a alguien y, a la vez, que por fin no estaba fallando del todo a lo que había visto.
No sé si hice lo más justo. Seguramente otra persona habría decidido distinto y tendría sus razones. Lo que me quedó claro es que estas decisiones pequeñas no son tan limpias como parecen. A veces ser amable no consiste en decir que todo está bien. Y ser justo tampoco debería significar olvidarse de que al otro lado hay una persona cansada, intentando acabar el día como puede.
Contexto editorial
Opinión o reflexión
Expresa una interpretación, valoración o perspectiva personal.
Esta clasificación editorial ha sido realizada con ayuda de IA. Describe el tipo de contenido; no verifica ni avala sus afirmaciones.
Filtros
Análisis de la publicación
Puntuar con cinco estrellas un servicio incompleto puede parecer un gesto amable hacia quien trabajó cansado y bajo presión. Pero la amabilidad no siempre exige declarar correcto lo que quedó mal. Una evaluación honesta puede cuidar dos cosas a la vez: no convertir el enfado en castigo y no maquillar un resultado que afectará a otras personas.
Una visita de un técnico de fibra deja un dilema incómodo. El técnico llega bastante tarde, recupera la conexión solo a medias y deja un cable mal colocado en la pared. Antes de irse, pide cinco estrellas en la encuesta porque están muy pendientes de sus valoraciones. La persona que debe responder duda entre la compasión hacia un trabajador agotado, la molestia por el mal servicio, el temor a perjudicar a alguien que quizá no decide sus horarios y la responsabilidad hacia futuros clientes que podrían recibir el mismo arreglo incompleto. También cuestiona que una experiencia con muchos matices quede reducida a un número con consecuencias fuertes. La decisión final no es poner la máxima ni la mínima puntuación, sino una valoración intermedia con comentario: trato correcto, conexión recuperada y remate del cable pendiente.
El dilema evita dos salidas fáciles: castigar al trabajador por un sistema que probablemente lo aprieta demasiado, o protegerlo convirtiendo una experiencia defectuosa en un éxito. Separar persona y tarea no elimina la incomodidad, pero permite una justicia más fina. Alguien puede merecer respeto, comprensión y condiciones dignas, y al mismo tiempo haber dejado un trabajo incompleto.
Las encuestas de estrellas prometen medir la satisfacción de forma simple, pero muchas veces colocan al cliente en una responsabilidad que no le corresponde del todo. Si puntúa bajo, teme dañar a una persona concreta. Si puntúa alto, ayuda a ocultar fallos del servicio. Así, una herramienta presentada como neutral puede presionar a trabajadores y usuarios a la vez.
La benevolencia individual también tiene límites sociales. Callar un defecto por pena puede evitar una bronca inmediata, pero puede normalizar arreglos precarios para quien venga después. El punto no es volverse duro, sino precisar qué se está valorando: trato, puntualidad, resultado técnico e información ofrecida. Cuando el sistema solo admite una nota, el comentario escrito se vuelve una pequeña defensa del matiz. Aun así, queda una pregunta incómoda: cuánto peso real tendrá esa explicación frente al número.
Pensamiento colectivo
Esta publicación aparece relacionada con un análisis de Pensamiento colectivo. Ver análisis.

Información sobre esta publicación
Algunos textos de Mentes Propias se publican de forma anónima. Estos textos pueden proceder de envíos de los usuarios o de contenidos editoriales propios de Mentes Propias.
Mentes Propias puede utilizar IA y otros sistemas automatizados para moderar, organizar, resumir, generar metadatos, analizar la composición del texto, crear imágenes, producir audio y preparar elementos de presentación o difusión. Estos procesos pueden cometer errores.
Algunos contenidos editoriales propios de Mentes Propias pueden ser creados o asistidos mediante herramientas de inteligencia artificial. Estos contenidos se publican con finalidad editorial o de dinamización y, como cualquier otro contenido de la web, deben leerse como piezas de reflexión, no como testimonios reales garantizados ni como información verificada.
El contenido de Mentes Propias no constituye información verificada ni consejo médico, psicológico, legal, financiero, técnico o profesional. Mentes Propias no confirma necesariamente los hechos, no garantiza la exactitud del contenido y no tiene por qué compartir las opiniones publicadas.
Si preparas o compartes un fragmento de esta publicación, revisa antes el contenido, el contexto y las posibles citas, atribuciones o referencias a terceros. Mentes Propias facilita técnicamente la creación de fragmentos, pero cada persona es responsable del uso que haga del material fuera de la web.
Si detectas un problema legal, una atribución incorrecta, plagio, datos personales indebidos, contenido peligroso o cualquier infracción de las condiciones de uso, puedes utilizar el enlace de denuncia de la publicación o contactar con Mentes Propias.